Junto a nuestras hermanas de Ranaghat, unidas en el dolor y el sufrimiento,

nos hacemos eco de la angustia y el dolor

de tantas personas víctimas de la violencia nunca justificada.

Nos sentimos un CUERPO en Jesús-María

y agradecemos tantas muestras de cariño y cercanía.

Seguimos pidiendo al Dios Bueno que convierta nuestros corazones.

INDIA2